Aguas abiertas
¿Y si algún día cambiamos la piscina por el cielo abierto y por el agua sin fin?
Estamos acostumbrados a nadar entre cuatro muros, a ver una línea en el fondo, una pared al frente y otra detrás, a contar metros, vueltas y largas series. Pero hago la pregunta de nuevo: ¿y si cambiamos los muros por el cielo abierto y las aguas sin fin?
Aguas abiertas es otra manera de nadar, es sentir el agua de manera diferente, mirar hacia adelante y descubrir que no hay paredes. Es un reto, es una aventura, es libertad y una manera deliciosa de cambiar de rutina.
A veces es descubrir que hace falta salir de la piscina y mirar hacia el horizonte, y saber que nuestra única compañía es Dios y nosotros mismos.